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Mijail Bulgákov (1891-1940), novelista y dramaturgo esencial de
«Le pido que considere que, para mí, el no poder escribir es lo mismo que ser enterrado vivo». Estas palabras que le dirige Mijail Bulgákov al todopoderoso Stalin son la declaración de un hombre cuya única vocación es la escritura. Sus cartas al tirano tratan de vencer la ignominiosa persecución que sufre: condenas, insultos, amenazas, censuras, retirada de sus obras del cartel, manipulación de sus textos. El ambiente opresivo que sufre Bulgákov lo lleva a destruir parte de su propia obra, le hace caer en la enfermedad y lo coloca al borde de la locura. Sin embargo, no ceja en la defensa de la libertad creadora en páginas verdaderamente dramáticas: «La lucha contra la censura, cualquier que sea, y cualquier que sea el poder que la detente, representa mi deber de escritor [...]. Si algún escritor intentara demostrar que la libertad no le es necesaria, se asemejaría a un pez que asegurara públicamente que el agua no le es imprescindible».
Imposibilitado para publicar, estrenar su teatro, encontrar un trabajo, solicita salir del país, lo que se le niega una y otra vez. En su última carta, ya ni siquiera pide ya por él, sino por otro escritor al que se ha desterrado.
Igualmente, su amigo Evgueni Zamiatin nos ofrece el ejemplo de la lucha de un hombre por sobreponerse a una maquinaria política opresora: «Sé que aquí, debido a mi costumbre de escribir según mi conciencia y no por mandato alguno, se me considera escritor de derechas; mientras que allí, por esa misma causa, tarde o temprano me tildarán probablemente de bolchevique».
Por todo ello, estos escritos hoy, más allá de un documento que denuncia el totalitarismo soviético, son el símbolo de la dignidad del escritor que resiste a un poder monolítico, sin fisura alguna.
Marcelo figueras escribe en el prólogo de esta edición: «A pesar de que desde el título se afirme que su género es el epistolar, este libro puede ser leído de otras muchas maneras: como una fábula kafkiana, como una aporía (cuanto más se lo silencia a Bulgákov, más se aproxima a su obra maestra), como un manifiesto sobre las esencias de la literatura –que será imprudente, visionaria y sediciosa, como lo soñaba Zamiatin, o no será– o simplemente como una historia trepidante, protagonizada por dos hombres que se enfrentan a un poder omnímodo sin más herramientas que sus palabras». La traducción es de Víctor Gallego, salvo los textos "Autobiografías" de Zamiatín, traducidos por Encarna Castejón. NOTICIAS Cartas al camarada Stalin, por Horacio Vázquez-Rial Empiezo a escribir esta nota el 9 de marzo de 2010: mañana, día 10, se cumplen exactamente setenta años de la muerte de Mijail Bulgákov, el autor de una de las dos mayores novelas escritas en Rusia en el período soviético: El maestro y Margarita [...] Libertad Digital - Libros, 11/03/2010 Cartas a Stalin, por Mario Noya Reseña del libro EsRadio (LD Libros), 20/02/2010 ¿Qué es ser un artista?, por Marcelo Figueras Fragmento del prólogo del libro. El Boomeran(g), 16/02/2010 A Satán, atentamente, sus víctimas, por Joaquín Estefanía Editadas las cartas de los escritores Mijaíl Bulgákov y Evgeni Zamiatin a Stalin . El País, 13/02/2010 Estimado Stalin, écheme del país, por Peio H. Riaño Las dramáticas cartas de los escritores Bulgákov y Zamiatin al dictador muestran un Estado de represión y censura que les prohíbe publicar novelas. Público, 28/01/2010 |