Título Autor
la editorial noticias agenda prensa distribuidores contacto foreign rigths
 

 

novedades

        
 
 

El desencanto de la revolución, por Arturo García Ramos
ABCD las Artes y las Letras, 29/03/2008

¿Podemos cambiar el mundo? Durante los ochenta tuvo lugar la última de las revoluciones hispanoamericanas culminadas con éxito; la nicaragüense emprendida por los guerrilleros sandinistas y aclamada desde Europa y América por intelectuales idealistas y «comprometidos». Cortázar escribió sobre su dulce violencia y el mesianismo de Ernesto Cardenal creyó hallar en Solentiname un anticipo del Paraíso. El final de la dictadura de Somoza no estuvo exento de cierta épica romántica que persistía en Europa aún después de los desengaños cubanos. Pero las revoluciones no permanecen sólo en el plano de las ideas, se entreveran con las realidades más cotidianas y compiten con las pasiones para sucumbir anegadas por la codicia de los ambiciosos. Leída la novela de Carlos Cortés, la pregunta permanece: ¿podemos cambiar el mundo?

Puede que vivamos en una sociedad que carece de ideales utópicos. No menos imprescindible parece aprender del desengaño, de la ingenuidad del idealismo, de la doblez y la mentira.

Traiciones. Cruz de olvido es la historia de un costarricense que participó en la revolución nicaragüense y la traicionó, que se enamoró de una revolucionaria y la traicionó, que abandonó a su madre al albur de la miseria y la enfermedad y regresa -al comienzo de la novela- a la capital de su país, San José, al tiempo que recibe la noticia de la aparición de ocho cuerpos degollados entre los que presumiblemente se encuentra el hijo que tuvo y al que casi no vio en sus diecinueve años de vida. Desde esa perspectiva de desengaño extremo comienza un viaje de crítica también extrema por una Costa Rica que sufre el gobierno de un sátrapa digno del deformismo esperpéntico. La llamada «Suiza Centroamericana» se inmiscuye en los rumbos políticos de la nación vecina, se pliega a los deseos de los mercenarios estadounidenses y navega a la deriva expuesta a los caprichos de una oligarquía gobernante infantil, lúgubre e inmoral. La mirada de Cruz de olvido no se fija en la revolución nicaragüense, ni en la vida popular de los «costarrisibles», como el autor ironiza sobre sus compatriotas, enfoca con nitidez su campo de representación centrándose en los máximos mandatarios.

El protagonista, Martín Amador, es un periodista que regresa de Nicaragua tras haberse cumplido la revolución sandinista y su desencanto para revisar a los compañeros de juventud que decidieron quedarse en su patria. Hoy gobiernan la nación desde diferentes puestos: el dictadorzuelo ridículo y sanguinario, el representante de la fiscalía, el sanguinario responsable de las fuerzas de seguridad, el periodista que se aprovecha de su influencia.

Perverso fin. El repaso que lleva a cabo el protagonista resulta devastador. Cumplido el círculo infernal apenas se salvan un intelectual defenestrado y el amigo fiel que decidió permanecer ajeno a los negocios del poder. Carlos Cortés comienza su novela con la espantosa noticia de la aparición de ocho cadáveres decapitados y crucificados y destila dosificadamente las explicaciones que permiten comprender los hechos. Poco a poco, la trama va revelándose, descubriéndonos que nadie es ajeno y que el más distante de los sucesos corresponde a un premeditado y perverso fin. Aunque lo que de verdad se nos revela es la impureza que va contaminando todo de una ambigüedad tan inevitable como lancinante.

Si el protagonista es un héroe-traidor y esa doblez misma lo convierte en un ser despreciable y digno de compasión al mismo tiempo, el resto de los personajes y la realidad que Cruz de olvido relata se tiñen de esa misma condición dupla e irreductible que sólo permite concluir en la desesperanza, hasta el punto de que las preguntas son mucho más numerosas que las respuestas. Porque en el sistema de este escritor la indefinición es más importante que la comprobación de los hechos y es suficiente que un suceso sea presentido para que sea determinante.

¿Cuál es la verdadera traición del protagonista, la que se infiere a sí mismo o a la revolución? ¿Cómo influyen las fuerzas extranjeras en Nicaragua o Costa Rica? ¿Quiénes son en verdad las víctimas que abren Cruz de olvido? En la indeterminación están los mejores y los peores valores de la novela. Las más lúcidas reflexiones que nos previenen frente a la ingenuidad del generoso idealismo, pero también la proliferante alusión a laberintos que no se explican.