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Sueños que son espejos. Entrevista, por Mario Alegre Barrios Hay muertos que hablan. Con esa certeza la doctora Violeta Cruz disecciona cadáveres, pero ninguno con la devoción que le inspira el del legendario Nathan Leopold, “niño prodigio y embalsamador de pájaros, autor del ‘crimen del siglo’ que pasó treinta años en prisión y fue exiliado a Puerto Rico”. Compositora de boleros cuando no está cortando cuerpos y removiendo vísceras, la anatomista abre la piel de Leopold y hurga entre sus pliegues, mientras intenta reconstruir la vida de quien existió en ese cuerpo, convertido en un “asesino reformado” con aires -incluso- de filántropo. De la mano de Violeta, Marta Aponte Alsina construye el mundo alucinante de Sexto sueño, novela que acaba de ser publicada por la editorial española Veintisieteletras para convertirse en un estupendo testimonio de la gran estatura que Marta ha alcanzado como narradora. Anclado a un hecho verídico (Nathan Leopold fue todo lo que se cita en el primer párrafo, con el poblado de Castañer como destino de su exilio), Sexto sueño tuvo su detonante en la seducción que Marta fue experimentando por ese personaje a medida que conoció detalles de su vida. “Lo cierto es que me atrajo poderosamente el asunto del asesino reformado que alcanza, ya hacia el final de su existencia, reputación de filántropo, en el Puerto Rico particular de los 50 y 60, con Muñoz Marín,La semilla temática de la novela se vio abonada por una
inquietud perpetua que sirve como detonante en Marta a su inquietud por escribir:
la figura del fuereño -del “outsider”-, que le da la posibilidad de mirar “Siempre he tratado de despojarme de la mirada insular, de no pensar que somos el ombligo del mundo”, apunta. “Es parte de una vocación natural por romper cercos a través de esa otra mirada. La idea germinal de la novela se remonta a seis o siete años y antes de la versión final hubo varias, algunas más fantásticas. Aunque la doctora Violeta Cruz es la narradora principal -y quien me permite acercarme a un personaje tan terrible como Leopold- hay otras voces que a su vez la narran a ella... Sexto sueño es una novela de estructura piramidal en la que el personaje de Leopold retrata de alguna manera a nuestro país y a una época en nuestra historia. Somos un pueblo que lo admite todo, que lo incluye todo, que se deja asimilar, pero que también asimila, que lo olvida todo y también lo recuerda. En la historia también tiene protagonismo una momia, que es como una metáfora del deseo de vencer la muerte a través de la escritura”. Con una artesanía muy bien lograda que no le va a la saga a la hondura literaria de la narración, el libro -dice su autora- concreta el desarrollo que ha experimentado en su oficio, como parte de un proceso en el que “hay más conciencia y sagacidad”, fruto de la depuración de sus habilidades como lectora, “porque escribir y leer son cosas que van de la mano”. “A medida que lees mejor, tiendes a escribir mejor”, afirma. “Cuando me leo, puedo situarme en relación a mis otras lecturas, puedo ver por qué no he escrito todavía una gran obra y vislumbrar el camino que debo seguir para conseguirlo”. En la misma línea de pensamiento, Marta comenta que si escribe pensando en el juicio de alguien, no es en el del lector común o del crítico, sino en el de un gran escritor. “A veces, mientras escribo, pienso en lo que un gran escritor pensaría de lo que escribo”, ilustra. “Siento que ésta es la manera de medirse realmente. Hay que medirse con los grandes, caerse, frustrarse y seguir adelante. Para mí, ése ese el camino: saber que no tengo esa calidad suprema, pero pensar, dentro de esa calidad que sí poseo, en que tan bien puedo llegar a escribir. Hay que ser rigurosamente crítico con uno mismo todo el tiempo”. Finalmente, Marta destaca la trascendencia que tiene para su carrera la apuesta que hace a su obra Veintisiete Letras, editorial ibérica de reciente creación que tiene una filosofía que armoniza muy bien con la de Marta. “Me pidieron el manuscrito y me sentí muy honrada con el gesto”, apostilla. “Sin duda, esto permitirá que mi obra tenga una difusión internacional más viable... Lo cierto es que si esta editorial apostó a mí, yo también he apostado a ella”. Cabe destacar el comentario con el que Luce López Baralt celebra el quehacer de Marta, cita que aparece en la contraportada de Sexto sueño: “Una de las voces más originales de los últimos años. Sencillamente, nuestra novelista ha tenido el valor de deberse sólo a ella misma como escritora; de atreverse a hacer literatura en sus propios términos. La escritura de Marta Aponte, en efecto, no forma escuela con nadie. Formará escuela”. |
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