Llorenç Villalonga
Palma de Mallorca, 1897-1980
La obra de Villalonga está situada, junto con la de Pla, Rodoreda y Espriu, en la cima de la literatura catalana contemporánea.
Nació en 1897 en Palma de Mallorca, en el seno de una familia castrense. Cursó estudios de medicina y se especializó en psiquiatría en París. Se forma con las lecturas de Anatole France, Voltaire, Freud, Ortega y Gasset y
Su primera novela, Mort de dama (1931), hoy un clásico contemporáneo de las letras catalanas, provoca admiración y rechazo a partes iguales pero supone la confirmación de un escritor iconoclasta y provocador. La sátira que realiza de la sociedad mallorquina lo enemista con los círculos regionalistas político y literario. Dirige la revista Brisas.
Su matrimonio con una pariente lejana, María Teresa Gelabert, supone el final de su etapa de juventud. Tras la guerra civil y la mundial, conmocionado por la irracionalidad de los nuevos tiempos, hace de la memoria el principal estímulo de su actividad creativa. En 1956 publica en castellano la que es una de las más importantes novelas de nuestra narrativa contemporánea, Bearn, en la que la mirada satírica de su primera novela se torna evocadora y nostálgica: no hay más paraísos que los perdidos. Tras su edición en catalán en 1961, recibió el Premio Nacional de
El conjunto de su obra suma quince novelas, cinco libros de relatos, cinco volúmenes de teatro y más de mil quinientos artículos. Algunos otros títulos son El ángel rebelde (1961), Falsas memorias de Salvador Orlan (1967), El misántropo (1972) o Andrea Victrix (1974), reconocida con el premio Josep Pla de novela. Murió en 1980.
«Villalonga, escribiendo, ha alcanzado en algunos momentos ese misterio que nos sostiene: la verdad o la incógnita del hombre», Baltasar Porcel
«La obra villalonguiana siempre mantendrá encendida la luz del interés para el lector que solicita inteligencia porque sabe que la estupidez humana es inalterable», Jaume Pomar
«Llorenç Villalonga pasará, como autor del siglo XX, por ser uno de los novelistas creadores de un mundo narrativo más compacto», Juan M. Ribera Llopis
«Rodoreda, Espriu, Villalonga, crearon el momento más importe de la narrativa catalana desde |
© Tony Catany / Casa Museu Llorenç Villalonga
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