Título Autor
la editorial noticias agenda prensa distribuidores contacto foreign rigths

 

 

Colette

Saint-Sauveur de Pisaye, 1873 – París, 1954.

Colette es una de las legendarias autoras francesas. Novelista, guionista, actriz de teatro, periodista, mimo o empresaria, miembro de la Real Academia de Bélgica y de la Academia Goncourt, amante de mujeres y de hombres y, por ello, siempre rodeada por una aureola de escándalo, supone un hito entre las figuras del siglo XX.

Nació el 23 de enero de 1873 en Saint-Sauveur de Pisaye, en la Borgoña francesa, hija de Adèle Sidone Landois y del veterano de guerra Jules Colette. Lectora voraz desde niña (Daudet, Balzac o Victor Hugo son sus favoritos), se casa muy joven con el periodista Henry Gauthier-Villars, «Willy». Se traslada a París y, además de empezar a frecuentar los ambientes intelectuales y bohemios, escribe artículos que firma su esposo. Este la anima a escribir una obra de largo aliento y así inicia la serie de Claudine, con Claudine en la escuela, que también aparece bajo la firma de Gauthier-Villars, en 1900. La obra supone un éxito.

A partir de 1909 y tras la separación del matrimonio, Colette inicia una larga batalla legal para recuperar la autoría de su obra. Continúa escribiendo, con una prosa diáfana y con ánimo transgresor, textos que desenmascaran las hipocresías del mundo burgués, de batallas privadas y buenos modales públicos.

Entre sus numerosos títulos se encuentran: Claudine en París (1901), Claudine y el matrimonio (1902), Los zarcillos de la vid (1908), La vagabunda (1911), Las horas largas (1917), Entre la multitud (1918), Chéri (1920), La casa de Claudine (1922), El nacimiento del día (1928), Sido (1930), La gata (1933), Mis aprendizajes (1936), La estrella de la tarde (1946) y El farol azul (1949).

Dejó escrito en Diálogo de animales, de 1904: «Quiero hacer lo que quiera… Quiero subirme a un escenario… Quiero bailar desnuda… quiero escribir libros tristes y castos…».

Tras la Segunda Guerra Mundial, es reconocida por la crítica y los lectores. Fue amiga de Cocteau, Proust, Picasso, Jarry, Simone de Beauvoir, Schowb o Genet, entre otras tantas figuras que conmocionaron el siglo XX. Murió el 3 de agosto de 1954, en su apartamento de Palais Royal. Tras recibir honores militares como gran oficial de la Legión de Honor, fue enterrada en el cementerio de Père Lachaise.

«Eres la única persona que sabe hacer pompas de jabón con nuestro lodo. Tu inspiración da color a cualquier cosa.» Jean Cocteau

«Un lenguaje sabroso casi en exceso... ¡Ah! ¡Cómo me gusta la manera de escribir de Colette! ¡Qué seguridad en la elección de las palabras! ¡Qué delicado sentimiento del matiz! Y todo ello como jugando, a La Fontaine, como si nada, resultado de una elaboración minuciosa, exquisito resultado!» André Gide

«Gracias por el Gigi-Chéri, que hemos escuchado largamente esta mañana. [...]  Colette fue increíblemente representativa de una cierta Francia entre 1900 y 1946, con su sabor popular picante, sus amaneramientos (que los tenía), su golosa manera de vivir, tan peculiar, y todo su código de lo convencional, tan complicado como el de la antigua China.» Marguerite Yourcenar

«Ella no envejece, es una artista intuitiva y espléndida que sabe dar vida a todo aquello de lo que habla, su Borgoña natal, París, ambientes turbios o luminosos, su peculiar armonía de Lo puro y lo impuro, como tituló uno de sus libros. Medio siglo después de su muerte le seguimos agradeciendo ese don tan raro y sencillo que es el placer de la lectura.» Carlos Pujol

«Usted es el impudor orgulloso, el sabio placer, la insolente libertad.» Jean Anouilh

«El acariciado sueño de Flaubert de crear un libro que fuera sólo estilo se cumple en varios textos de Colette. Estamos aquí ante un hechizo al que es difícil resistirse, ante una voluntad de vivir transformada en palabras que mecen, susurran, evocan, creando un estado de voluptuosidad donde la combinación armónica, la sucesión exacta de las frases, la cadencia de las pausas, allanan cualquier reserva. Sus palabras capturan lo más concreto de los seres y los objetos, con una mirada rica en matices, atenta a un instante específico pero presintiendo su fugacidad.»  Arturo Gómez-Lamadrid.

© Charles Leirens/Black Star. No disponemos licencia de cesión

 

> MÁS INFORMACIÓN

   LIBROS:
> Gigi